Nicholas-Joseph Cugnot (1725-1804), mecánico, ingeniero
militar, escritor e inventor francés, dio el gran paso, al construir un
automóvil de vapor, diseñado inicialmente para arrastrar piezas de artillería.
El Fardier, como lo llamó Cugnot, comenzó a circular por las calles de París en
1769. Se trataba de un triciclo que montaba sobre la rueda delantera una
caldera y un motor de dos cilindros verticales y 50 litros de desplazamiento;
la rueda delantera resultaba tractora y directriz a la vez, trabajando los dos
cilindros directamente sobre ella. En 1770 construyó un segundo modelo, mayor
que el primero, y que podía arrastrar 4'5 toneladas a una velocidad de 4 Km./h.
Con esta versión se produjo el que podría considerarse 'primer accidente
automovilístico' de la historia, al resultar imposible el correcto manejo del
monumental vehículo, que acabó chocando contra una pared que se derrumbó fruto
del percance. Todavía tuvo tiempo Cugnot de construir una tercera versión en
1771, que se conserva expuesta en la actualidad en el Museo Nacional de la
Técnica de París.

Una década más tarde James Watt, en sus trabajos por
perfeccionar la máquina de vapor, inventa la biela y el cigüeñal para
transformar el vaivén de un pistón en un movimiento circular. Es el tiempo de
los vehículos a vapor. En Estados Unidos, en 1804, Oliver Evans construye el
Orukutor Amphibolis, curioso vehículo anfibio. En 1817, el ingeniero francés
Onésiphore Pecqueur inventa el diferencial. En 1822, Sir Golsdsworthy Gurney
comienza a construir vehículos a vapor, obteniendo un notable éxito. Pero
probablemente quien más éxito obtuvo en la construcción de vehículos a vapor
fue Gualterio Hancock, de Stratford (Londres). Hancock consiguió diseñar una
caldera que soportaba altas presiones y que era sólida y manejable. De esta
forma llegó a tener funcionando desde agosto hasta noviembre de 1834 dos
vehículos a vapor, Era y Autopsy, haciendo el recorrido entre Londres y
Paddington a una velocidad de 32 Km./h. Unos 4.000 pasajeros utilizaron este
servicio.

Pero los motores a vapor tienen muchos problemas, entre
otros el excesivo tiempo de calentamiento inicial, por lo que se empieza a
trabajar a la búsqueda de un sustituto para el motor de vapor. En 1860 el belga
Jean Joseph Etienne Lenoir desarrolla y patenta el considerado primer motor de
combustión interna del mundo, mediante un sistema de ignición de diseño propio.
En 1863 este motor equipa a un automóvil y a un barco. Problemas en el sistema
de encendido y de consumo, entre otros, abocaron a este motor al fracaso. En
1861 el alemán Nikolaus August Otto patenta el motor de combustión interna de 2
tiempos. En 1862 el ingeniero francés Alphonse Beau de Rochas establece el
ciclo del motor de cuatro tiempos.
Pero es en 1864 cuando un judío alemán construye el primer
vehículo dotado de un motor de combustión interna; es Siegfried Marcus, que
trabajando en Austria construye este vehículo, en el que continuará trabajando
en su perfeccionamiento hasta 1882; nunca contento con el resultado nunca llegó
a patentar el vehículo. Este hecho, unido a que la Alemania Nazi destruye casi
todo su trabajo, ha provocado el casi total olvido de este inventor, que llegó
a los 150 inventos, 76 de ellos patentados; entre otros el carburador y el
motor de arranque.

En mayo de 1876 Otto construye el primer motor de cuatro
tiempos. Con Otto trabajan dos jóvenes ingenieros, Gottlieb Daimler y Wilhelm
Maybach, que tras discutir con Otto, en 1882 montan su propia compañía,
centrando sus esfuerzos en la construcción de un motor de poco peso, alto
régimen y que funcione con gasolina, consiguiéndolo en 1886; un coche equipado
con ese motor alcanza la velocidad de 11 Km./h en 1889. La Daimler Motor
Company se crea en 1890, alcanzando sus motores una enorme reputación, que se
ve acrecentada cuando en 1894, en la primera carrera de coches entre París y
Rouen, los únicos 15 coches que llegan a la línea de meta de los 102 que habían
tomado la salida, están equipados con motores Daimler.

En 1883 el ingeniero alemán Karl Benz crea la Benz &
Company. En enero de 1886 crea el que ha sido considerado históricamente como
el primer vehículo equipado con motor de combustión interna; es un triciclo
equipado con un motor de 4 tiempos de construcción propia, según la patente de
Otto; en julio del mismo año comienza su construcción para el público. En 1891
construye su primer automóvil de 4 ruedas. En Francia, François-René Panhard y
Emile Levassor, fundan el 1888 la empresa Panhard & Levassor, que con
motores Daimler, comienza a fabricar los primeros autos franceses en 1891.
Empiezan pues las construcciones colectivas, aunque artesanales de vehículos;
la construcción en serie aún no existe y es el propio inventor el encargado de
la construcción e incluso posterior reparación de los automóviles.

En todo el mundo, la industria del automóvil empieza a
establecerse. En Estados Unidos, Henry Ford inicia la historia de esta
prestigiosa marca a partir de 1893 cuando construye su primer coche en Detroit,
para en 1903 fundar la Ford Motor Company. En diciembre de 1898, en Billancourt
se inicia la historia de otro grande, Renault, de la mano de los hermanos
Renault: Marcel, Fernand y Louis. En el mismo año, los hijos de Adam Opel
amplían su fábrica de máquinas de coser y de bicicletas con la fabricación de
automóviles. En 1899, Italia ingresa en el mundo automovilístico al crearse la
Fábrica Italiana Automobili Torino (FIAT), a cargo de Giovanni Agnelli. En
1908, Ford lanza al mercado el legendario Ford T, que representó la
popularización del automóvil al reducir sensiblemente los costes de fabricación
mediante técnicas como la utilización de la pintura negra (era la que secaba
más rápido y permitía reducir el tiempo de fabricación del coche). Aún así, la
producción francesa era superior en número durante los primeros años del siglo
XX. Con la entrada de General Motors en el mercado, a base de absorber varias
fábricas pequeñas, los Estados Unidos tomarían la cabeza de la producción para
no dejarla hasta nuestros días. Las dos grandes marcas norteamericanas se
instalan en Europa y para esa época la hegemonía en cuanto a producción es
clara: Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia.

A pesar de que Alemania nunca fue el primer productor de
automóviles, creó el considerado por muchos automóvil del siglo XX: el
Volkswagen Käffer, o Escarabajo (1938), diseñado porFerdinand Porsche bajo
petición del mismísimo Adolf Hitler. Durante la Segunda Guerra Mundial, la
producción se detiene; casi todos los constructores se dedican a la fabricación
de material bélico durante esos años. Concluida la guerra, Ford y General
Motors aprovecharon el panorama, ampliamente favorable, para absorber algunos
pequeños fabricantes. Los años de la post-guerra se caracterizaron por las
desapariciones de legendarias marcas, fusiones y reagrupamientos estratégicos;
estas fusiones y absorciones continúan hasta el día de hoy. En la década del
los 80, el mercado oriental, y principalmente el japonés, adquirió tal
importancia que el mercado norteamericano especialmente, pero también el
europeo, vieron peligrar su hegemonía, y debieron de aprender y adoptar
técnicas orientales para continuar en cabeza del mercado. Así aparecen
conceptos como la producción just-in-time, o los principios Kaizen, hoy en día
aplicados universalmente en el mercado automovilístico. La última lucha parece
centrada en los vehículos híbridos, con motores eléctrico y de explosión a la
vez, lucha encabezada de momento por el mercado oriental.